Llubisa era un muchacho atractivo, simpático y sociable. Su carisma y facilidad de palabra lo hacían muy popular entre sus compañeros, quienes además admiraban su desenvoltura con las chicas. Fiel a su equipo, nunca se perdía un entrenamiento. Debido a su competitividad, talento, inteligencia y agresividad, los jugadores de la selección yugoslava de baloncesto se consideraban contrincantes temibles y Llubisa estaba orgulloso de ser uno de ellos pero, lo que más le gustaba, eran los viajes. Cuando viajaba se sentía libre. Viajar era como convertirse en otra persona por eso, no bien regresaba de un viaje, ya estaba empezando a pensar en el siguiente. Soñaba con otros paisajes, otras lenguas, otra gente… Soñaba con sentirse libre.
Obra en proceso, aún sin título, de Selma Aronovich.
Agradecemos muchísimo a los amigos que nos acompañaron en el bar La coyoacana a celebrar el sexto aniversario de los talleres de creación literaria y que conste que echamos de menos a los que no pudieron estar con nosotros.
Comenzamos el séptimo año con nuestra acostumbrada sesión de los miércoles, auspiciados por el talento y la tesonera entrega de los compañeros autores que, semana a semana, nos enriquecen al compartir el fruto de sus esfuerzos.
Nos vemos hoy en la noche, en otra reunión de felices letras.
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